Cuba de los Castros, Una Impotencia Médica


José Ubaldo Izquierdo Hernández periodista independiente, exprisionero de conciencia. Grupo de los 75,residente en Santiago de Chile

Cuba de los Castros, Una Impotencia Médica
Por : José Ubaldo Izquierdo Hernández
Verdaderamente quedé perplejo al leer el mail recien llegado desde la patria que sufre. Los médicos cubanos están, gracias a Dios , tomando conciencia del enorme pantano en que se hunde la isla .Cansados de ser eternos esclavos de un régimen tiránico que los explota a más no poder, intentan , infructuosamente , “elevar” sus quejas a instancias superiores , las cuales jamás escuchan sus agoviantes problemas y sus necesidades insatisfechas.Decir que un galeno en Cuba recibe un salario que no excede lo 40 dólares norteaméricanos mensuales es algo que en el mundo actual nadie puede creer. De hecho, cientos de profesionales del sector de la salud pública cubana se disputan a diario quién será el próximo “elegido“para irse hasta el más recóndito paraje de la geografía terraquea, en las llamadas “misiones internacionalistas“, con tal de acceder al Internet sin censura, adquirir computadores, videos DVD, artículos electrodomésticos para sus hogares y por ende asegurar a su regreso a la isla-prisión(muchos prefieren no regresar) los cincuenta pesos convertibles(unos 40 USD) , fuera de su salario, que les otorga el castrismo como premio a su “lealtad y compromiso con la doctrina estalinista de los hermanos DON TODO MIO“, en el poder en Cuba por más de medio siglo.
Los que no son escogidos , vuelven cabizbajos nuevamente a sus extenuantes turnos de guardia de 24 horas, donde casi ni comer pueden por lo nauseabundo de los mejunjes que le ofertan en los hospitales, a “chocar” con pacientes y acompañantes ante su negtiva, por órden de “arriba “a otorgar recetas fuera de la consulta, o a límitar el número de exámenes de rayos X por la falta de materiales para el revelado, o la escacez de reactivos químicos para una prueba de TGP. Ya al término de su jornada laboral, fatigados por el cansancio del día , la noche y la madrugda de guardia , la mayoría salen a la calle a “luchar” la guagua o el almendrón que los traslade al hogar que les espera , quizas sin pensar que les depara otra jornada de situaciones agoviantes, miseria al por mayor , apagones ilimitados y sobre todas las cosas la falta de esperanza , que sin lugar a dudas es el problema que más deprime a la gran mayoría de los once millones y medio de seres humanos que habitan la mayor de las antillas .
Los casos del policlínico de Capdevila y del Hospital Juan Manuel Márquez , ambos ubícados en la capital cubana , son sólo dos de los tantos ejemplos que el mundo entero puede palpar en la mal llamada potencia médica del Caribe . El sistema de salud pública en Cuba se está desmoronando a cada minuto y la dictadura lo sabe. El descontento aumenta en cada centro de sanidad, sus trabajadores en general están ya cansados de tanta falacia, de tanta mentira y del sobredimensionado cuento de que el país es un paradigma mundial en cuanto a salud se refiere . La capital , privilegiada por demás, está desde hace ya buen tiempo demostrando todo lo contrario a la cacareada propaganda oficial. Mazorra , un hospital psiquiatrico en las afueras de La Habana fue el comienzo de la devacle . En enero de 2010 veintiseis pacientes murieron por hipotermia y con palpable desnutrición, golpes y maltratos por parte del personal a cargo de su cuidado en el citado recinto hospitalario. Como era de esperar el entonces ministro de Salud Pública José Ramón Balaguer solo resultó demovido del cargo. Como bien nos aclara el doctor Ricardo Moya Gómez, Master en infectología y especialista de segundo grado en Epidemiología de la Facacultad de Ciencias Médicas del municipio capitalino 10 de Octubre , en una de las cartas que nunca fueron publícadas en la prensa oficiosa , y que usted estimado lector podrá ver al final de este artículo, los dirigentes en Cuba se “caen” de forma contraria a la ley gravitacional descubierta por el físico Isac Newton , en su mayoría van a ocupar cargos de mayor jerarquía en los distintos sectores donde deben ser ejemplos y no verguenza para un país.Hacia el interior de las provincias la crisis en el sector de la salud se palpa con más fuerza. Allí no llegan los recursos que asignan a la capital del país y por ende el desastre se hace visible por doquier. No hay equipos para ultrasonídos, laparascopía , endoscopía o resonancia magnética. Los pacientes y sus familiares deben recorrer decenas de kilómetros para que puedan realizarles las citadas pruebas, previa espera de varios meses en interminables listas creadas para ese fin en hospitales y policlínicas .Mientras turistas de todos los confines del globo terraqueo y extranjeros de países con quienes la dictadura mantiene un compromiso político a cambio de sostener su obsoleto sistema totalitario(entiendase Venezuela , Ecuador, Bolivia y Nicaragua)disfrutan de excelentes servicios en inimaginables instalaciones de salud , comparables con las existentes en el primer mundo, para ellos no existe el llamado bloqueo .Miles de millones de dólares en equipos , medicamentos e insumos médicos son “donados” a estos países donde imperan regímenes “amigos” de la dictadura castro-estalinista isleña , a costa del hambre y la miseria de todo el pueblo cubano.
En lo que es considerado una falsa del gobierno , en cuanto a libertad de expresión se refiere, desde hace ya algunos años el periodico Granma viene reflejando opiniones de personas en una sección titulada ” Cartas a la Redacción“, donde supuestos lectores hacen ciertas criticas al sistema social imperante en la isla , siempre con la coletilla que “con la Revolución todo , sin ella nada“. Estos supuestos críticos en los últimas semanas han lanzado un fuerte ataque contra médicos y especialistas en distintos centros de salud en la capital del país, poniendo en tela de juicio la fidelidad del sector al sistema comunista que gobierna en Cuba. Para muchos, estos señalamientos salen directamente de la oficina de Raúl Castro e indiscutiblemente el señor Lázaro Barredo , director del periódico Granma es quien elabora las editadas cartas donde quienes la firman aparacen con su nombre en iniciales y sin dirección domiciliaria (ejemplo:J. Fernández , H. Pérez o L. Dominguez). Es realmente notorio que lo que persigue el desgobierno cubano es crear un estado de opinión entre la población para un futuro apretón de tuercas contra el sector de la salud , como sucedió en años recientes contra la petrolera cubana CUPET, las plantas niqueliferas o el Instituto de la Aviación Civil .Los hermanos en el poder en Cuba tienen su mira puesta en lo sucedido en Africa del norte(Tunez,Egipto, Libia, Yemen y ahora Siria). Continúan enfermos de poder y harán hasta lo imposible por abortar cualquier intento de sedición. Para ellos el sector de la salud pública es sumamente estratégico y saben que suman miles los intelectuales insatisfchos en esta área
Resulta entonces alagüeña la noticia del descontento entre médicos y personal de la salud en Cuba . Para suerte del pueblo cubano algo está despertando y sin lugar a dudas nuestro día al fin ya viene llegando. ¡¡¡¡¡¡¡¡PARA CUBA YA ES HORA!!!!!!!!!!
Notas-Las cartas fueron enviadas al periódico “Granma“, órgano oficial del Partido Comunista para ser publicada en una sección de este medio de prensa llamadoCarta a la Redacción“.Algunas fueron censuradas
Cartas
1-Los médicos tambien tenemos derecho a opinar
A Lazaro Barredo
Director Periodico Granma
Me dirijo a usted y su sección, como lo han hecho otros colegas míos sin haber visto coronados sus esfuerzos de ver publicadas sus opiniones de defensa a nuestra comunidad médica, pues como es el eslogan de su seccion cartas a la dirección ^son opiniones con las que se puede estar o no de acuerdo^, y lo hago posterior a la publicación de la respuesta del director provincial de salud de La Habana como conclusión a la queja formulada por pacientes en el policlínico Capdevila, que ha generado tanta polémica y una ola de críticas mal intencionadas a nuestra gestión, como si fueramos una rara especie diseñada para servir al pueblo que se negara a hacerlo. Sepa usted que la inmensa mayoría de los médicos que ejercemos en este momento es fruto de aquella generación, de profesores, que decidió quedarse en el país y no emigrar a los EEUU posterior al triunfo revolucionario del 1º de Enero de 1959, que nos ha inculcado sus valores y nos ha hecho convertirnos en una potencia médica de solidaridad hacia el prójimo y altruismo, porque escases y condiciones anormales para trabajar es lo que nos sobra, son innumerables, y nunca se nos ha escuchado quejarnos al respecto. Solo solicitamos respeto de quien servimos, el tratar y ser tratados como verdaderos seres humanos, que se ha ido perdiendo de forma acelerada desde la caída del campo socialista y el inicio del período especial generantes de un espiritu individualista en la población en el que ^solo importa mi problema o mi problema es el mayor de todos^, como sucede en los cuerpos de guardia de urgencias a donde acuden a diario los pacientes con enfermedades de 15 dias, meses y hasta años de evolución reclamando estudios sofisticados de urgencia como TAC o Resonancia Magnética, y son los que generan conflictos y escándalos en el salón de espera cuando llega la verdadera urgencia, la que reclama nuestra presencia en ese servicio y que a veces tiene que esperar porque se termine de atender un paciente no urgente o que acudió como acompañante de una urgencia pero ya que estaba en el hospital decidió consultarse un problema que venía presentando desde hace años y no la había hecho hasta el momento, o simplemente decidió pasar a solicitar una receta ^de complacencia^ de un medicamento que sacaron en farmacia para completar ^el botiquín^, o decidió ir a atenderse un dolor X de larga evolución a las 2, a las 4 o a las 6 am porque a esa hora no hay tantas personas en espera de ser atendidos como durante el resto del día, porque al fin y al cabo nosotros estamos de guardia 24 h y tenemos que atenderle (una verdadera ofensa), sin contar que después de esa maratónica consulta externa de cuerpo de guardia llegue la verdadera urgencia y ya no contemos con fuerza y/o capacidad de raciocinio adecuada para cumplir con el verdadero objetivo de nuestra guardia: LA URGENCIA. Los profesionales sanitarios en general, “son vulnerables a los efectos de la fatiga, al igual que los turnos laborales prolongados” y “Los niveles de fatiga después de una guardia pueden afectar a la agudeza mental” y por lo tanto al manejo de los pacientes, son dos claros ejemplos de lo que comento.
Ha sido una indicación de nuestro ministerio durante años el eliminar las recetas y estudios de complacencia, con lógica razón pues erogan una gran cantidad de recursos que deben estar disponibles para el que realmente lo requiere, dándole una mayor importancia al método clínico, origen de nuestra ciencia. Lo que no concuerda con esa filosofía es que cuando existe la queja del paciente, que se autodiagnostica, automedica y cree que lo merece, el sistema flaquea y le dá la razón a este último en detrimento del actuar médico, que no para solo en la sanción administrativa sino en la erosión de la verguenza y reputación de ese galeno que cumple indicaciones lógicas y luego es traicionado por sus dirigentes. Al final ¿que hacemos? Hagamos lon que hagamos seguiremos traicionados, porque somos la especie rara, a atacar y sin derecho a réplicas. A continuación le adjunto copia de las opiniones de mis colegas con las cuales me solidarizo, algunas de las cuales deben estar en su poder y no han sido reproducidas, ni una!!!
Sepa usted qué hacer.
Dr. Rafael Roque Benítez
Especialista de 1er grado en Ortopedia y Traumatología. Profesor Auxiliar.
Jefe de servicio de Endoprotesis total de cadera. Hospital Fructuoso Rodriguez
2-Cartas No publicadas por la prensa…
Esto no es de extrañar que todo estos bochornosos sucesos que están desarrollándose desde Julio sean provocados por los enfoques que en nuestra querida Cuba se le da a las cosas sin haber meditado previamente en sus consecuencias posteriores. Cada día me convenzo más que nosotros después de 51 años de Revolución seguimos sin encontrar el percentil 50% de las cosas. O damos el bandazo al 3% o lo damos al 97%, pero nunca en el 50%. Y así nos moriremos, aunque he oído decir por ahí que estamos rectificando.
Los médicos no somos dioses a los que hay que adorar pero merecemos un mínimo de respeto y de consideración pues tampoco somos una frazada piso para que cualquiera nos arrastre por el piso y mucho menos si no se tiene la razón, como está sucediendo incluso en forma legalizada en los últimos tiempos. Aquí no siempre cabe el lema “el pueblo siempre tiene la razón” como tampoco no siempre el criterio de la verdad está en el criterio de la mayoría. De ambas cosas, sobran innumerables anécdotas, como igualmente extremistas y oportunistas.
Soy de la generación posterior a la del Centenario, tengo 42 años de servicio y aún continúo trabajando porque soy médico, y me siento médico. No me hice médico que es otra cosa bien distinta que ser médico, como tampoco me hice profesor universitario que es bien distinto de serlo durante 36 años ya.
He realizado 4 misiones internacionalistas y aún no he podido terminar mi casa pero aquí estoy con todos los problemas y dificultades que tengo en mi economía doméstica, aunque aquellos que no tienen problema de tipo alguno y que son parte de los que se quejan en los periódicos, me dicen descaradamente que yo gano muy buen salario y qué porqué yo no tengo celular. Tengo 10 medallas y ni fundirlas puedo porque son de metal no precioso, y por ello no me sirven para nada, además de que cuando voy al Agromercado no las puedo enseñar, pues allí tengo que poner los CUP o los CUC uno encima de otro para que no me digan “Docto, lo toma o lo deja” por ese mismo sujeto que después viene a mi casa a las 11 de la noche a buscar una receta porque a esa hora cuando pasó por la puerta de mi casa se recordó de un dolor que tiene en el cuello hace más de 15 días, y no me puedo negar a hacerle so pena de….¡periódico conmigo!
Para nadie es un secreto que los actuales indicadores de salud de Cuba y el prestigio internacional de la docencia médica cubana “no son producto” del esfuerzo mío, ni del profesor de Juan Manuel Márquez, ni de la Doctora de Pinar del Río, ni de ese infeliz del Policlínico Capdevila ni de los más de 20 mil que están fuera del país dando su ayuda en las condiciones más difíciles, para traer lo que los ignorantes llaman el billetón. No, No, nadie se equivoque ni se llame a engaño creyendo lo contrario.
Esos logros son producto exclusivamente de la gran capacidad de nuestros cuadros, dirigentes, Jefes, Responsables y hasta etcéteras de la administración en todas las instancias del sistema, ya que “ellos son los que se saben todo de todo y lo que no se saben se lo imaginan al derecho y al revés, con Bloqueo y sin Bloqueo yanki con el 100% de certeza, y tienen la propiedad sinequanon exclusiva de que cuando se “caen” lo hacen de manera antigravitacional negando todas las leyes de la naturaleza descubiertas por Newton, y las causas siempre son por lisis y nunca por crisis.
Y si no me creen, conversen con el Profesor No-me-caigo Mentepollo para que les muestre los resultados de su última investigación al respecto de que todos estos especímenes son como la materia prima que se reciclan constantemente de un cargo para otro, de una silla para otra, del nivel inferior para el nivel superior y viceversa, de Cuba para el extranjero y viceversa, pero sin nunca llegar al piso definitivamente pues tal parece que tienen una secuencia de DNA que los hace nacer predestinadamente para mandar a los demás mientras vivan.
La prensa escrita está atacando inmisericordemente a los profesionales de la Medicina, y por lo expresado todo parece indicar que en forma injusta. Ésto no ayuda en nada a mantener la unidad, ni a sancionar lo mal hecho, ni molerle los huesos a los verdaderos maltratadores y descarados. Todo lo contrario, solo provoca disgusto, hasta por solidaridad, en quienes tienen dos dedos de frente y horizontales, y ello no significa que se está pidiendo ocultar nada, ni pasar la mano a nada ni a nadie.
Sin embargo esa misma prensa guardó silencio hace un par de años atrás ante los sucesos que de verdad merecían haber tenido cobertura incisiva por parte de la prensa cuando este país estaba siendo vendido y regalado por pedazos a foráneos de todo tipo incluso con ofensas duras para determinados dirigentes de la Revolución. ¿a esos periodistas no les mostraron el famoso video de marras que todo el mundo conoce? ¿porqué esos periodistas que hoy atacan injustamente a los profesinales de la medicina callaron en aquel entonces, si aquello fue mucho más grave y podía dar al traste con la Revolución? ¿porqué la prensa calló? ¿Porqué no hicieron una caricatura sobre el río que fue desviado en Ceiba Mocha para fabricar un campismo por aquellos personajes que me dijeron era el ejemplo a yo seguir? Quien calla otorga y apoya. Sería bueno que todos esos periodistas de rosca izquierda, fina, apretada, con albayalde, tuerca, contratuerca y pasador se leyeran el libro fabuloso que escribió el Profesor Eugenio Sellman – Housein Abdo hace 3 – 4 años sobre la medicina de complacencia entre otros contenidos abordados en relación con el proceder médico.
Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que ha expresado los colegas en este correo. Pienso incluso que bien merece sugerir a las instancias pertinentes que ambos casos (Caso JMMárquez y Caso Capdevila) “se cuelguen” en la web de Cubadebate para empezar a recopilar estado de opinión. Los médicos tenemos aunque sea un mínimo de derecho a opinar también como mismo se opina de nosotros.
Un abrazo a todos
Dr. Ricardo Moya Gómez
Profesor Auxiliar. Master en Infectología.
Especialista de 2º Grado en Epidemiología
Dpto. Salud. FCM 10 de Octubre
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3-Carta
¡¿Y la paciencia de los médicos?!
El viernes 4 de noviembre de 2011 se publicó otra carta de las muchas que ya se han hecho costumbre publicar, criticando constantemente al personal médico que todavía tiene la dignidad de trabajar en el Sistema Nacional de Salud. La carta en este caso se titula “Paciencia de los pacientes”, no habla de las miles de dificultades a las que se enfrentan diariamente los trabajadores de la salud, sino que critica superficialmente y como se ha hecho tradición, de una manera no constructiva. En otras palabras, el médico no tiene derecho a hablar, en medio de todas sus dificultades tiene que permanecer estoico, y no poder comentarle a su compañero de al lado del desayuno que no pudo ingerir esa mañana porque si no se le iba la guagua y no llegaría temprano a atender a ese paciente que después se siente con todo el derecho de criticarlo, y así un sinnúmero de ejemplos de los que podríamos hablar los médicos y que no cabrían en todas las hojas de un periódico. Ese medico si tiene que tener toda la paciencia de sentarse a esperar una guagua, de llegar a la escuela de su hijo y que le digan que no tiene maestra o que no tiene almuerzo, de llegar a comprar el detergente del mes en CUC, moneda en la cual no cobra su salario, y esperar a que la o el dependiente termine de chismear con el de al lado para que se digne a despacharle lo único que iba a comprar. Paciencia de que vengan a recoger los latones de basura, desbordándose frente a su casa y en cada esquina, los trabajadores de comunales, que de seguro si tienen derecho y tiempo de tener conversaciones amenas para que se les olvide tener limpia de vertederos la ciudad.
Hablo como médico, porque si se lo que es que llegue las diez de la mañana en un salón de operación sin haber podido ni desayunar y tener que decirle a tu compañero de al lado ¡que hambre tengo! Y saber que no existe la merienda y que el almuerzo va a llegar a las 2:00 pm y a esa hora es que se va a poder almorzar aunque sea un bocado de lo que le dan a los médicos y demás trabajadores de este sector. Sin embargo ese galeno sique ahí en pie, brindándole las mejor de las atenciones a ese paciente que se está operando y que después tiene “todo el derecho de criticar a todos los médicos” que aunque conversando, le brindaron una atención medica de calidad, la cual seguimos teniendo todos los médicos cubanos, y de la que debería sentirse orgulloso todo el pueblo de Cuba, que sin embargo nos sigue juzgando sin tener ni la mas mínima noción de las condiciones infrahumanas en que trabajamos y que tanto aportamos a la sociedad.
Y termino con la misma pregunta ¿Debemos acostumbrarnos a esto?
Dra. A Alemán Matías
Especialista de 1er grado de anestesiologia y reanimacion
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4-Carta
La impaciencia de los Galenos
Es vergonzoso que se publiquen cartas como la que emergió el 4 de noviembre en el periódico Granma titulada: Paciencia de los Pacientes. No es la primera y por lo visto se ha convertido en una moda la crítica a los profesionales de la salud. El país se derrumba por el ocio, el inmovilismo, la delincuencia, la corrupción, el derroche, la burocracia y cientos de males que no lo dejan avanzar hacia una sociedad más justa y los únicos estoicos que seguimos trabajando por amor y sin reciprocidad alguna por parte del sistema nacional de salud somos los médicos. Sufrimos de un ilógico apartheid. No podemos viajar, devengamos salarios irrisorios muy similares a los de empleados de salón, auxiliares de limpieza, camilleros, recepcionistas, etc , no tenemos derecho a empleos por cuenta propia, no disponemos de transporte para ir a trabajar, no recibimos estímulos materiales ni monetarios (ni divisas ni módulos de ropas), la alimentación durante las jornadas laborales es pésima, hacemos guardias frecuentes bajo condiciones infrahumanas y al siguiente día continuamos laborando sin desayunar; no somos remunerados por estas guardias, ni por horas extras, ni por permanecer en unidades cerradas relacionándonos con drogas tóxicas y pacientes con enfermedades contagiosas; no tenemos oportunidad de acceder a internet para estar actualizados y avanzar como científicos; y para colmo de males muchos ¿indignados? se han dedicado a taladrarnos y escribir epístolas permeadas de dudas e incertidumbres al órgano oficial del consejo de estado, dígase periódico Granma, el cual, sin piedad y conociendo a fondo los problemas de nuestro sistema de salud, publica las ¨carticas¨ que arremeten insensiblemente contra los médicos.
Así está lleno este país, de gente acomodada y obceca que solo se dedica a analizar lo pueril y lo nimio, más aun si tienen su vida moderadamente resuelta. Los médicos cubanos tenemos muy firme la moral y la dignidad y somos los que más logros hemos obtenidos en 50 años y los que menos hemos recibido por nuestros trabajo. Ganas una medalla olímpica y el estado cubano te proveerá de gloria eterna, casa y carro; haz que una tumbadora resuene en el lugar mas recóndito del planeta y tendrás derecho a una vida placentera y sin estrés garantizada por el Ministerio de Cultura; lánzate al vacio cantando las canciones mas obscenas e indignantes, ocultas bajo un ritmo que empaña las raíces mas plausibles del reggae y serás recibido al final del abismo por un bastidor de dólares que te alzará hasta el Olimpo con derecho a una vida opulenta y sustanciosa. Salva una vida, trabaja como mulo atendiendo a miles de necesitados, haz el trabajo de otro médico que está representando y aumentando el prestigio de la medicina cubana en otros lugares y tendrás…nada, te obsequiaremos…nada. Somos los desposeídos de Esculapio, los sacerdotes de la miseria. Los médicos cubanos somos los eternos descontentos, pero a su vez los únicos que trabajamos dignamente por amor a nuestra profesión. Nadie tiene derecho a sembrar odio ni antipatías en nuestros valerosos galenos. Atendemos sin reparos a miles de enfermos en este país, somos parte del pueblo y paradójicamente el mismo pueblo que sanamos con amor nos condena por nimiedades y exige de nosotros lo imposible. El bodeguero llega tarde y nos roba onzas descaradamente y nada ocurre, el transporte público sigue sin detenerse en las paradas y nada sucede, en las tiendas de CUC nos despojan de nuestro decoro como clientes y nada acontece, el vago sigue delinquiendo y teniendo una vida tan placentera que desprecia el trabajo y a quienes lo hacen. Ahora, si eres médico y llegas tarde a consulta te insultan, si no das recetas de complacencia te desprecian, si tienes un hijo enfermo y te ausentas o simplemente no asiste a tu labor por enfermedad, te ofenden. Estamos pagando por el pecado de la masividad: por ser muchos nos toca poco.
En el mundo entero el incentivo de cualquier persona para conquistar sus deseos es el trabajo. Es el trabajo el talón de Aquiles de los sueños. En Cuba, el trabajo estatal es el muro de Brandeburgo donde solo el ocio y el oportunismo tienen derecho a las alas. Los galenos cubanos somos prácticamente los únicos profesionales que mantenemos la lealtad a nuestro oficio. No podemos seguir así y el pueblo tiene que ser nuestro principal aliado. Exigimos que nos respeten, nos consideren y reconozcan que estamos trabajando contra vientos y mareas con poco respaldo de nuestro sistema nacional de salud. Somos potencia médica porque amamos nuestra profesión y laboramos orgullosamente para ustedes. No somos culpables de la falta de recursos materiales con que tenemos que hacer nuestro diario. Lo que nos sobra a todos los que elegimos esta profesión es amor, dignidad y vergüenza.
Dr. Eider Valdés.
Especialista de 1er grado de anestesiologia y reanimación.
5-Carta
Otra opinion en contra de la critica del periodista a los medicos
Nery, gracias por enviarme el mensaje, es muy interesante. Cuando escogí esta profesión (O fui escogido para ella), sabía que el agradecimiento no es la virtud de los pequeños y que el mundo esta lleno de hombres menguados, no me extraña los comentarios de algunos periodistas impotentes para ejercer adecuadamente su profesión (Afortunadamente no son todos ni mucho menos) que se dedican a denigrar a los que son apreciados por los demás, en el fondo creo que predominia la envidia en esas críticas, la población agradece el sacrificio de los profesionales de la salud y de ello es muestra el afecto que nos tienen. Cuando un paciente regala algo a un profesional de la salud, generalmente no intenta comprarlo o sobornarlo, intenta agradecer la atención. Cuando un profesional de la salud recibe una atención, material o espiritual, de un paciente, no se siente comprado sino que recibe con naturalidad una muestra de agradecimiento. Me lo enseñó un paciente en 1974, cuando, médico un poco más joven que ahora, me negaba a aceptar un cartucho con frijoles y aquel campesino me comparó lo que significaba para él que yo lo hubiera atendido sin turno en dos ocasiones con aquellos frijoles, para él daba poco por mucho, para mí recibía mucho por poco. Me dijo:”Médico, le doy lo que tengo y que para mí no tiene importancia porque estoy agradecido de una atención que para Usted no significa nada y para mí tiene mucho valor” El problema está en conocer cuando se brinda lo que se tiene con agradecimiento y cuando se intenta comprar a alguien. Hay gran diferencia.
Los médicos somos personal tratado por algunos (No digo quienes, todos lo saben) con algo que no se definir si es envidia o miedo o rencor, pero siempre con respeto. Todo comenzó cuando el día del médico dejó de serlo para convertirse en el “Día del Trabajador de la Salud“, algo ambiguo y más aún cuando comenzaron a aparecer “Día de….” el Arquitecto, el Ingeniero, el no se qué, hasta que cayó !Al Fin!, el día del Pediatra; pero el día del médico nunca volvió. Hay casa de los Escritores, la Construcción, las FAR, los Juristas, los Ingenieros, etc, etc, etc. Pero no hay una casa de los trabajadores de la salud, ya no del médico. ME dijeron una vez que “el trabajo abnegado de los humildes trabajadores de la salud debía ser reconocido en conjunto para no establecer diferencias sociales“. ¿Es lo mismo en todos los sectores? Indudablemente NO, la casa de los albañiles, la de los Juristas no es para los esforzados trabajadores de los tribunales que pasan a máquina legajos, es para los Licenciados y así sucesivamente. La Sociedad Sin Clases que, idealistamente, soñábamos fundar, se convirtió en la sociedad de las nuevas clases sociales y en la cual no todo está sobre los pies. Nosotros somos ejemplo en algunos aspectos. Hace dos semanas un domingo por la mañana, en la cola del pan, sentí una voz que dijo detrás de mí: “Los médicos van a misiones a traer el BILLETÓN” No lo pensé, me volví y le dije: “A sacrificarse para traer el BILLETICO, el BILLETÓN lo traen (no digo quienes para no herir susceptibilidades, que no es mi intención) o se lo roban los (Leer el otro paréntesis)” Lo dije sin pensar en las consecuencias y dispuesto a enfrentarlas (Me conoces) y sorprendentemente para mí el silencio de la cola lo sentí como apoyo cuando el que dijo la frase inicial me ofreció sus disculpas por haber hablado sin pensar. Estuve en misiones de las que vine sin zapatos y un amigo me cedió su tarjeta para que los comprara porque andaba casi descalzo y sin ropa después de una misión en un país en guerra y he cumplido misión donde ha habido una cierta recompensa material, muy inferior, por cierto a la que hubiera podido obtener si sencillamente me hubiera quedado en el país en cuestión (Ofertas no me faltaron) No me gusta la palabra traición para señalar a los que escogen un camino distinto al mío, cada cual en su camino, este es el mío. No creo que en una misión un trabajador de la salud se haga rico; rico se hace si se queda en el país donde fue enviado y se dedica a ejercer la medicina por su cuenta, además, los que han estado en misiones sabemos que la nostalgia por la familia, la soledad, vivir entre miserias humanas de los que son menguados (Que a veces nos dirigen en la misión), se paga solo con la sonrisa de los pacientes humildes que nos dan la mano con agradecimiento y que sabemos que nunca hubieran recibido un trato mejor, al menos como seres humanos, por otro personal con menos valores que los cubanos. Se paga con lo que aprendemos de nosotros mismos y de los que nos rodean y que la pobre compensación económica que recibimos en la misión no nos resuelve nuestros problemas, solo nos los alivia. Recientemente un funcionario del ministerio me dijo que los médicos querían que se les aumentara el salario, refiriéndose a estas cartas que están circulando. Yo le respondí que no quería que me subieran el salario, quería que me pagaran, que no es lo mismo. Pudiera añadir que quería ser tratado como ser humano, pero los pacientes me tratan como SER HUMANO, con mayúscula y ellos son los que saben lo que hacemos. Me extendí, perdóname por ello. Puedes circularla si lo entiendes.
Profesor Antonio Manuel Padovani Cantón. Profesor Titular de Medicina
Interna.
Licenciado en Derecho.
R.P. 0532
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6-Carta
Medicina defendida
El viernes 29 de julio del año en curso, en la edición del periódico Granma que dedica varias páginas a recoger inquietudes de la población, una ciudadana hizo público el maltrato del cual fue víctima al ser mal orientada en dos centros de salud, específicamente en dos Laboratorios Clínicos. Tres días más tarde, el 1ero de agosto, circuló la página “La rosca izquierda” con un dibujo ¿humorístico? acompañado del comentario de Fausto Martínez, bajo el título “Ética médica: lo primero es atender al paciente”, que concluye con la siguiente frase: Kafka palidece. La burocracia, hermana de la indolencia, no solamente se apertrecha tras de un buró. También puede hacerlo debajo de batas blancas.
Ambos mensajes despiertan profundas inquietudes entre el personal que se dedica a la atención de la salud en nuestro país, y como integrante de dicho ejército desde hace 26 años, no puedo dejar de defender lo que parece ignorado, y hasta objeto de broma irónica. Comienzo por expresar mi satisfacción por el hecho de que cada quien encuentre espacio para criticar, señalar errores, y exigir lo que considere un derecho propio. Me pregunto por qué nosotros, los trabajadores de la salud, no hacemos exactamente lo mismo cuando somos maltratados por la población o por algunos funcionarios, cosa que ocurre con muchísima frecuencia. Tal vez necesitábamos de este impulso, y llegó la hora de que se escuchen nuestros reclamos. El caso de la paciente de 65 años que motivó la posterior reflexión de Fausto Martínez, efectivamente no tiene justificación posible según la forma en que fue expuesto. Sin embargo, como parecen desconocerse las enormes dificultades que enfrentamos los médicos y los técnicos de la salud en todas las esferas, me dispongo a ofrecer una apretada síntesis en aras de esclarecer mínimos elementos, aunque conozco de antemano que se requerirá de una enorme consulta con todos los trabajadores de la salud en asambleas masivas, el día que haya voluntad y paciencia para escucharnos.
Hace tres años ofrecí un panorama de la situación de los médicos generales integrales al cual titulé “Una vieja deuda”, respondiendo al ataque de otro periodista que injurió a los Médicos de Familia a través de la televisión nacional. Aunque ese artículo fue conocido entre varios colegas que disponen del servicio de Infomed, dicho análisis cayó, como suponía, en saco vacío. No voy a repetir los señalamientos de entonces, porque sería reiterar el tema de los bajísimos y desproporcionados ingresos salariales, del menosprecio por la vocación, del trato realmente abusivo del cual somos víctimas y otras gravedades ya que, obviamente, no existe todavía posibilidad de paliar dichos males. Sin embargo, nos consolaba el reconocimiento de los enfermos como último estímulo para no cejar en nuestro empeño de laborar sin comodidades mínimas, para continuar trabajando en condiciones deplorables, para seguir sin derechos elementales que hemos reclamado muchas veces como el descanso post guardia, la alimentación adecuada en el servicio nocturno, agua y jabón para el aseo de las manos y un largo etcétera que los pacientes ignoran.
Más que irritación, sentimos dolor ante la ligereza con que hemos sido tratados en la prensa a través de los artículos mencionados. Nosotros nos regimos por normativas que intentan distribuir lo más equitativamente posible los escasos recursos materiales que, como se sabe, son altamente costosos, y en el caso de los reactivos químicos, mucho más. Es por ello que a cada centro de salud se le asigna un número determinado de reactivos de laboratorio, de material de radiología, de implementos de curaciones, de medicamentos para emergencias entre otros, según la población que atiende cada área del nivel primario. Es de señalar que cuando se trata de una VERDADERA URGENCIA, todos los enfermos reciben lo necesario, pertenezca o no al centro asistencial al que acudió.
Hemos acostumbrado a la población a la llamada complacencia: De análisis innecesarios, de recetas autoindicadas, de dietas que se vuelven vitalicias; recursos todos que cuando son rechazados por el personal de salud que se encuentra en contacto directo con los enfermos (insisto en esto porque no hay comprensión en muchos administradores de la salud), acuden a la queja, y ocurre entonces que son satisfechas esas demandas, en detrimento del criterio del médico que antes las había rechazado por considerarlas superfluas o incluso perjudiciales. Esto ocurre para evitar molestias en la población, ya bastante abrumada por las dificultades cotidianas.
Nunca hemos sabido de planteamientos por parte de la población para que sean mejoradas nuestras condiciones laborales, para que se respete el criterio clínico que tanto esfuerzo y tiempo cuesta aprender. Por el contrario, son escasísimos los enfermos que muestran comprensión hacia nuestro trabajo, que respetan nuestro horario de almuerzo o de descanso, que colaboran con mínimos gestos hacia los locales de consulta (me refiero, por ejemplo, a cuidar en horario nocturno que ningún malhechor hurte muebles o instrumentos médicos de los consultorios) y no a regalos ni a prebendas. Hace pocos meses el periodista Fernando Ravsberg, a quien mucho respeto, escribió un artículo donde a claras luces decía que los médicos somos sobornables, y trabajamos a cambio de favores de todo tipo.
Como tantas personas se atribuyen el derecho de generalizar cuando de hacer comentarios acerca de los servicios médicos se trata, pues nosotros adquirimos el deber de defendernos. Cuando se critica, por ejemplo, el mal estado de muchos de nuestros centros de salud, nadie añade que son esas y no otras las condiciones en las cuales trabajan y prácticamente viven los médicos, las enfermeras y los técnicos de la salud ya que pasamos más tiempo en ellos que en nuestros hogares. Cuando se comentan las largas horas que hubo de esperar algún enfermo para acceder a una consulta, no se tiene en cuenta que el personal que la ofrece, está trabajando en ese mismo lugar sin detenerse para beber un vaso de agua, no digamos ya para almorzar. Se lamentan de su maltrato y no del que está sufriendo el otro. Errores existen, es verdad, y negligencias, y despreocupaciones. Pero la práctica de generalizar ha sido siempre un mal profundamente injusto, y lo rechazamos con energía. De la burocracia todos somos víctimas sin excepción, pero la médica es particularmente abrumadora. No me refiero a la reseñada en los artículos, sino a la que padecemos nosotros los médicos sin que los enfermos la conozcan. No se trata entonces de disponernos a un lamento en masa, sino de escucharnos los unos a los otros, de tendernos las manos, de ayudarnos a soportar los males que a todos nos golpean. Cuando el gran Esculapio aconsejaba a su hijo para que supiera qué tendría que soportar en caso de dedicarse a su profesión le dijo: el mundo te parecerá un vasto hospital, una asamblea de individuos que se quejan, refiriéndose a la descripción exhaustiva de los síntomas. No pudo sospechar que, además, habría que someterse a las quejas a veces injustas de quienes reclaman ser priorizados sin una pizca de comprensión.
No basta con reconocer a través de los medios el esfuerzo de grandes procederes médicos como los trasplantes, las hemodiálisis o el rescate de un ser humano que agonizaba en el mar. La rutina de saber que estamos rodeados de médicos, de enfermeras y de técnicos de salud en todos los rincones y a toda hora, no puede ser obstáculo para el respeto elemental que merecemos.
Ni corruptos ni burócratas, ni mucho menos indolentes, marchamos cada día a intentar alivio en nuestros enfermos. Más bien sin los recursos básicos que harían mucho más feliz nuestra tarea, enfrentamos la corrosiva cotidianidad con el añadido de una sonrisa, de una palabra de aliento, de una esperanza. No es justo que se convierta en hábito la crítica generalizada a “Las batas blancas” sin el conocimiento real de cómo somos, en qué condiciones trabajamos ni cuáles son nuestros sacrificios de cada día. Franz Kafka palidecería de verdad si supiera la forma en que somos tratados.
Dra. Adelaida Fernández de Juan, agosto, 2011.
_______
7-Carta 
Nadie debe estar exento de la posibilidad de ser públicamente criticado, sobre todo si los resultados de su labor así lo ameritan. Quizás los primeros que debían recibir la crítica pública, en estos momentos, en nuestro país, debían ser los periodistas y los órganos de prensa, que a pesar de los llamados y exigencia de la dirección de la revolución, siguen sin mostrar ni por asomo, la labor crítica que se les pide. No hay periodismo de investigación, y hay bastantes cosas que pudieran ser investigadas, empezando por las cartas que les envían la población y las vergonzosas respuestas que ofrecen los organismos.
Si hay personas que sienten que deben criticar al sector de la salud, es saludable que lo hagan, y que se investigue, como han reclamada ya otros colegas, la critica concreta. Pero lanzar una bengala sobre los médicos, de manera general, me parece indignante, y más indignante aún, que no haya habido una respuesta, ni por parte del Sindicato de la Salud, ni de ninguna organización, sociedad, o estructura del Ministerio de Salud Pública, excepto la que informa de las sanciones que impusieron a varios compañeros. Esto es quizás uno de los aspectos más preocupantes: No tenemos representación como gremio, no hay defensa oficial de nuestras actuaciones. Lo único publicado ha sido la carta individual de una doctora que responde bastante bien, aunque pienso que sin ir al fondo de la cuestión. Es muy posibles que muchos, entre los que me incluyo, hayan pensado una vez más en la necesidad tener una verdadera Sociedad, colegio o lo que se le quiera llamar, como lo tienen Enfermeras, Abogados, Economistas, Ingenieros, y un largo etc.
Sin entrar en muchos detalles de los aspectos criticados, lo primero que me pregunto, y debían preguntárselo muchas personas, es lo siguiente: Hay algún otro sector en Cuba, además del de la salud, que pueda mostrar los logros sostenidos durante largos años en los resultados de su labor? Me refiero a reducción de las Tasas de Mortalidad de todo tipo, aumento de expectativa de vida, reducción de morbilidad, etc. Y alguien se le puede ocurrir que estos logros se deben a las buenas condiciones de vida de la población, la magnífica higiene en que viven los cubanos, la excelente nutrición, particularmente después de los 90, la disponibilidad de medicamentos, material gastable y otros insumos necesarios para nuestro trabajo?.
O quizás, puede ocurrírsele a alguna persona en su sano juicio, que los logros de la salud se deben o lo inteligentes que son los que nos dirigen, lo bien que planifican el trabajo, el aseguramiento que nos dan de todas las cosas que necesitamos? Tampoco creo que se le ocurra a nadie pensar que estos resultados son el fruto de las magnificas condiciones de trabajo de que disfrutamos, la excelente comida en nuestros comedores, o el elevado salario, la estimulación en divisas, o la atención al hombre.
Entonces, a que hay que atribuir los éxitos del sector de la salud, que no puede ningún otro organismo o sector mostrar: La respuesta es solo una, y todo el que conozca medianamente como trabajamos lo sabe: A la vergüenza, el compromiso y la dedicación, en primer lugar de nuestros médicos.
Me vienen a la mente Agricultura, Transporte, Alimentación, Construcción, Poder Popular, Educación, Policía, Comercio Interior, Gastronomía, los propios Medios de Comunicación y no encuentro ningún otro que pueda, pálidamente, acercarse a nuestros resultados.
Por otro lado, ¿conoce nuestra población cuál es el principal rubro de ingreso económico en nuestro país en el momento actual, superior, de lejos, al Turismo, y demás fuentes económicas, y que se ha convertido en un verdadero salvavidas para la nación en difíciles momentos? ¿Sospecharán que son los servicios que ofrecen muchos colegas en el exterior, devengando prácticamente un ínfimo salario en relación con lo que recibe el país?
Y se habrán puesto a pensar que para poder brindar estos servicios, sus colegas que permanecen trabajando en Cuba deben asumir las tareas que tenían asignados estos colegas, incluyendo no solo la asistencia médica, sino también la formación de miles de estudiantes, de Cuba y de todo el mundo?
Saben los que critican, y los que publican las críticas, que el médico cubano no tiene horarios, que después de una guardia permanece en su centro hasta que sea necesario, que no tiene vida privada, que muchas veces tiene dedicarse a labores que otras personas no hacen y que no tiene nada que ver con su contenido laboral, como buscar donde realizar un estudio, conseguir un medicamento, buscar donde pueda hojas en blanco para poder escribir en las Historias Clínicas de los pacientes, pues quienes deben garantizarlas no lo hacen, y un largo etc.? Que nadie les entrega ni un simple lapicero para escribir en las historias clínicas, recetas, y otros documentos? Que le venden una bata sanitaria cada tres o cuatro años, con suerte? Que el salario que reciben es más bajo muchas veces que el de una empleada de limpieza, que la comida es pésima, incluida las guardias?
Sabrán que diariamente, en cientos de Salones de Operaciones de nuestro país, entran cada mañana Cirujanos, Anestesistas, Ortopédicos, Neurocirujanos, y otros, después de haber ingerido el magro desayuno que su salario le permite, de haber recorrido kilómetros en bicicleta, o buscando como puede una botella, pues el transporte público todos, o casi todos, saben como funciona, y los almendrones son inaccesibles para su economía, y sin saber a qué hora terminarán? Y lo mejor de todo, las técnicas quirúrgicas que aplican están a la vanguardia, y sus resultados se comparan con los de los mejores hospitales del mundo desarrollado. Y mejor aún, nadie los ha escuchado quejarse.
Sabrán que a nuestros Profesores, que escriben los libros por donde se estudia la carrera, que han formado generaciones de médicos, que dan garantía diaria de calidad en la asistencia que se brinda en nuestros centros, le suprimieron hace meses una mísera cuota de gasolina, que además pagaban, y cuanto pidieron una explicación nadie se las dio?
Pienso que muchas de estas verdades son ignoradas, no sé si voluntaria o intencionadamente, y que de saberse quizás algunos de los que critican se medirían más para hacerlo
Dr. José Manuel Báez Martínez.
Pediatra. R.P. 12463
…………………………………………………………………………..
8-Carta
Ciudad de la Habana, 8 de octubre de 2011
Hola a todos, soy el médico que motivó la carta publicada por el periódico Granma, el 23 de septiembre de 2011, sobre un hecho ocurrido el 14 de agosto del propio año en el Policlínico “Federico Capdevila”.
El motivo de esta misiva es que no soy de los que bajan la cabeza ante la injusticia y me resulta inaceptable que los hombres no tengan criterio propio que les permita enfrentar con valor decisiones indebidas, solo por cumplir mandatos basados en mentiras o manipulaciones.
La queja publicada, MANIPULADA y TERGIVERSADA a conveniencia de la demandante, ha provocado una errónea interpretación del suceso, al desconocerse la realidad del mismo. Dada la confiabilidad que deben tener nuestras publicaciones, otros lectores se han sumado a repudiar “al médico que olvidó su razón de ser como profesional de la salud revolucionaria” como se plantea en “Una buena discusión del personal médico”, carta publicada el 7 de octubre del propio año.
A pesar de la vergüenza que hube de pasar en el “Mitin” realizado en el Policlínico, cumpliendo las indicaciones “a priori” de la Dirección Provincial de Salud, no me he derrumbado y cada día las muestras de apoyo de compañeros de trabajo y pacientes me dan fuerzas para seguir luchando por demostrar la injusticia cometida. Solo que al conocer que se realizó la misma actividad en todos los policlínicos de la capital y ver que otros se suman al rechazo, me siento obligado a difundir la realidad de lo ocurrido, al menos entre todos los colegas que conozco, esperando que por esta vía se propague el hecho verazmente para que muchos se enteren de lo que puede sucederle a cualquiera de nosotros (los médicos) cuando la prepotencia, la superficialidad y las mentiras aplastan la verdad y la dignidad del ser humano.
Sin ánimos de justificar, quiero aclarar que cuento con testigos presenciales que pueden aseverar la manipulación mal intencionada del hecho, ya que la otra doctora y las dos enfermeras de guardia se encontraban conmigo.
El 14 de agosto de 2011, alrededor de las 11:00 pm me encontraba de Guardia y al no haber pacientes por atender y estar roto el ventilador, salimos hacia la entrada del Cuerpo de Guardia. Un auto que venía pasó dicha entrada y al vernos se detuvo, bajó un joven, preguntó si era el médico de guardia y al responder que sí me pidió una receta de triancinolona, le pregunté ¿para qué? y me respondió que se había quemado la cara con alcohol de madera, pregunté ¿cuándo había ocurrido eso? y respondió que el día anterior, que no se notaba pero que una doctora le había recomendado usar esa crema. Le expliqué que eso no constituía una urgencia para ser atendido en el cuerpo de guardia y que debía acudir en la mañana al consultorio, que solo me quedaban tres o cuatro recetas y eran para usarlas con los pacientes que atendiera por urgencias. Desde el auto la señora le gritó para que subiera y al pasar me gritó: “hijo de puta, te voy a hacer talco
A las 3:00 am la enfermera me dice que me llaman por teléfono y al responder me dicen entre otras ofensas y amenazas:… “soy la madre del muchacho que no le distes la receta, soy amiga de Machado Ventura y le voy a escribir a él, al periódico y a todos lados pero no paro hasta hacerte polvo, tú terminas cortando caña...” y gritaba… “respóndeme, que lo que tengo ganas es de ir y caerte a galletas” Yo solo me limité a escucharla y al ella colgar, lo hice yo después.
Al día siguiente, en la Entrega de Guardia informé como Incidencia lo sucedido y todos los presentes estuvieron de acuerdo con mi actuación. Además, manifesté que no atendí al paciente en la consulta porque nunca fue ese su interés ya que la consulta él la tuvo el día anterior en la casa de una vecina y de mí solo quería una receta, pero que aunque fuese en la consulta, al negarme a entregar una receta de complacencia solo estaba cumpliendo con las normativas de nuestro ministerio.
El 23 de septiembre de 2011 me llamaron a la dirección del policlínico pues había sido publicada la queja de la paciente y el Director Municipal de Salud venía a analizar el hecho. Luego, unas compañeras de la Dirección Provincial de Salud me entrevistaron y posteriormente llamaron a una de las enfermeras que me acompañaban ese día. Alrededor de las 6:00 pm me llaman nuevamente para dar las conclusiones, en presencia solamente del Consejo de Dirección del policlínico y es cuando me notifican la medida disciplinaria consistente en SEPARACIÓN DEFINITIVA DEL CENTRO.
No podía creer lo que estaba sucediendo. Llevo 25 años en Salud Pública, sin sanción alguna, desde que me gradué de enfermero en el año 1986. Durante el SMA fui acreedor de la Orden 18 del Ministro de las FAR, lo que me permitió estudiar Medicina y graduarme en 1996. Como muchos otros, inauguré el Programa “Barrio Adentro” en Venezuela donde estuve de Misión durante cinco años. ¿Qué es esto? ¿Cómo se puede destruir una persona de esta manera?
¿Cuál es la indisciplina por la que consideran que actué con negligencia? ¿No entregar una receta de complacencia? ¿No atender en consulta a un transeúnte que nunca requirió mi asistencia médica? ¿Es una indisciplina negarnos a dar una receta a alguien que nos la pide sin ánimos de consulta como si fuésemos dependientes de un comercio?
Spots publicitarios e indicaciones de nuestro Ministerio sobre la automedicación avalan mi forma de actuar. TODOS mis compañeros concuerdan conmigo y eso lo pueden comprobar si se entrevistan con ellos. ¿Cómo entender que luego de más de un mes de ocurrido el hecho y haberlo comunicado sin señalamiento alguno, ahora sea sancionable? No se analizó que en mi entrevista yo demostré la manipulación del hecho con testigos presénciales de las amenazas y ofensas que recibí de alguien que cumplió lo que me prometió al llamarme por teléfono a las 3:00 am y decirme … “que era amiga de Machado Ventura, que escribiría y no paraba hasta hacerme polvo...”. No se consideró tampoco la opinión de los factores del centro que abiertamente manifestaron su apoyo hacia mí y mucho menos se tomó en cuenta la Revisión del Expediente Laboral donde se comprueba mi trayectoria. En fin, a mi juicio, lo único que fue tomado en cuenta fue lo planteado por la demandante y la repercusión de la queja publicada.
La simplicidad del análisis realizado sin una verdadera y profunda investigación de los hechos no concuerda con la severidad de la medida. Si a esto sumamos que no soy el único sancionado puesto que la Dirección Municipal de Salud decidió además “Separar del Cargo” a la Directora y a la Vicedirectora de Asistencia Médica del Policlínico, actuando con prepotencia y superficialidad para garantizar su status ante instancias superiores que estoy seguro desconocen la realidad de los hechos y solo cuentan con la versión de la queja y la “investigación” realizada.
Nuestros dirigentes no pueden dictaminar fundados en cartas de personas que demuestran su prepotencia y mal intención al amenazar basándose en sus supuestas relaciones, a sabiendas de que nuestros líderes no se prestan para semejantes manipulaciones. Resulta necesario y urgente para nuestra sociedad eliminar de una vez las sanciones y medidas disciplinarias avaladas solamente por la necesidad de mostrarnos ante nuestros superiores como grandes revolucionarios, incorruptos e intolerantes ante lo mal hecho, siendo incapaces de contradecir o enfrentar conclusiones superficiales e injustas.
En aras de dar mayor claridad a lo ocurrido realicé un análisis íntegro de la carta publicada y describo lo que me permití llamar:
Mentiras, Manipulación, Incongruencia y Omisiones
El domingo 14 de agosto a las 11:00 pm fui con mi hijo al policlínico Capdevila…
Eso es falso, venían en un auto procedente de La Habana, pasaron la entrada del policlínico y se detuvieron al vernos.
… “lo llevamos a casa de una dermatóloga vecina nuestra, y ella dictaminó que tenía quemaduras en la piel, sugiriendo el tratamiento con Triancinolona en crema. No pudo emitir la receta porque llevaba 48 horas de operada de la vista...”
La dermatóloga vive en Abel Santamaría y ella en Fontanar. ¿Cómo una dermatóloga pudo dictaminar quemaduras en la piel estando operada de la vista y “no pudo” hacer una receta?
La señora “omite” que la “supuesta” quemadura ocurrió el sábado y ella acudió a la Guardia el domingo a las 11 de la noche ¿era una urgencia? Y digo “supuesta” porque el mismo joven al yo acercarme me dijo que no se notaba porque había ocurrido el día anterior.
… “acudimos al médico de guardia en el Policlínico Capdevila para solicitar una receta…
Ya expliqué que no acudieron sino que pasaban y se detuvieron. No vinieron a consultarse, vinieron a solicitar una receta. ¿Eso no es una receta de complacencia?
… “la respuesta del doctor fue que solamente tenía tres recetas y que eran para una urgencia…
FALSOOOO! yo pregunté ¿para qué necesitaba el medicamento? ¿Cuándo había ocurrido la quemadura? Y al comprobar que no se trataba de una urgencia le pregunté ¿Dónde vivía? Y le informé que debía acudir al consultorio del Médico de Familia porque esto era un Cuerpo de Guardia y las recetas que tenía eran para los pacientes vistos por alguna urgencia.
… “todo eso fue en el parqueo del policlínico, ni siquiera tuvo la ética de atenderlo en la consulta... ”
Todo ocurrió en el parqueo porque allí fue donde me pidieron la receta. Por ética lo interrogué y le orienté lo que debía hacer, no lo atendí en la consulta porque ese no era su interés ya que como ella misma plantea: … “vinieron a solicitar una receta”
… “considero que eso es una indisciplina: encontrarse conversando fuera de su puesto de trabajo...”
¿Y esa prepotencia? ¿Quién se cree para considerar lo que es una indisciplina o no? ¿Dónde está reglamentado que durante las 16 horas de guardia hay que estar dentro de la consulta, sin un ventilador siquiera aunque no haya paciente alguno? Además de que la guardia la realizan dos médicos y hay una sola consulta.
Por otra parte, aclaro que se habla de que estaba en el parqueo, fuera del puesto de trabajo y para quienes no han visitado nuestro policlínico les hace pensar en un lugar distante: el parqueo está frente a la puerta de la consulta.
… “ese policlínico donde mi familia y yo siempre hemos recibido una óptima atención...”
No entiendo como puede ser así cuando la señora y su familia no pertenecen a nuestra Área de Salud. Esto es parte de un ingenioso compendio de palabras y frases encaminadas a resaltar la excelencia de nuestros servicios de salud contrapuestos con la “supuesta” actitud indignante mía.
… “me encuentro indignada y así se lo expresé al médico…
Indignado estoy yo por tanta farsa plena de prepotencia y maldad. Una persona que dice ser profesora de la educación superior no puede estar tan enajenada. ¿Cómo puede contar una conversación tan mesurada cuando lo que hizo fue llamarme por teléfono a las 3:00am y gritarme improperios y amenazas? Lo único sincero que escribió es que “no le contesté absolutamente nada
… “se lo comuniqué a la directora del policlínico… su atención fue paciente y amable. Confío en que se tomen las medidas pertinentes con dicho médico… No por el mero hecho de sancionar, sino para educar
¡Que ironía! Si alguien comunica a la directora una queja, siente que fue bien atendida y confía en que se tomen las medidas pertinentes, me pregunto: ¿con qué objetivo escribe al periódico? y ¿con qué objetivo se publica? ¿A quién quieren educar? ¿Qué quieren enseñar?
Resulta obvio el deseo de hacer daño cumpliendo con lo que me prometió al llamarme por teléfono a las 3:00 am y decirme… “que era amiga de Machado Ventura, que escribiría y no paraba hasta hacerme polvo...”.
Lo primero sería continuar educando a la población sobre las funciones de las distintas entidades que conforman nuestro sistema de salud para que comprendan que los médicos no somos dependientes de un comercio para “despachar” los productos que ellos se autorecetan. Sería útil recordar que no dar recetas de complacencia es una indicación del Ministerio de Salud Pública. Resultaría importante divulgar que los Cuerpos de Guardia brindan un servicio de Urgencias pues para las consultas de evaluación y seguimientos están los Consultorios del Médico de la Familia.
Por último, pensaba que la publicación de una noticia debía ser previamente verificada, máxime cuando se trata de un hecho que denigra el prestigio tan bien ganado de nuestra Salud Pública y se divulga en el Órgano Oficial del PCC.
Por tal motivo, llamé al periódico Granma y conversé con la Jefa de Redacción de esa sección, manifestándole mi preocupación y la misma me informó que el método de trabajo de “Cartas a la Dirección” se basa en la publicación de opiniones del pueblo sin investigación previa alguna, pues de la investigación y la respuesta son responsables las personas o entidades implicadas.
Dr. Carlos Alberto León Román
Esp. MGI Reg. 78420
Policlínico “Federico Capdevila”

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Acerca de miguelgalban

Periodista independiente expreso político cubano Primavera Negra
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