Vivencias en la prisión de Agüica, Abril 2003


Esta es una crónica de Pablo Pacheco de lo que ocurrió en  los primeros momentos de nuestra llegada  a Agüica, el  24 de abril del 2003,  yo estaba en el tenebroso sitio de castigo de la prisión de Aguica, llamado la polaca. Miguel

Por Pablo Pacheco
Un bullicio ensordecedor se escuchó después de las campanadas del “de pie” en la cárcel, similar al de una vallas de gallos finos en el instante mas emocionante de la pelea. Por un momento pensé que estaba soñando y todo lo que vivía era el reflejo del sueño, segundos después descubrí que todo era real.
Un militar mulato, alto y fornido dió unos golpes en las rejas de la puerta de mi celda con el cucharón que servía el agua con azúcar a los reos. Antes de continuar repartiendo el desayuno dejó en el angular del único hueco visible, de mi nuevo hogar, un trozo de pan duro.
Mi apetito distaba mucho del que fuera en antaño, no probé nada. Me sumergí en mis recuerdos familiares único escudo contra la soledad impuesta por mis verdugos, los verdugos del pueblo cubano. De pronto se escuchó una voz autoritaria: ¡firme Para recuento!, no comprendía aquella orden y opté por continuar meditando. Minutos después varios militares abrieron la puerta de mi calabozo y el oficial de guardia superior. quien nos había recibido la noche anterior dijo:- Pablo-usted no se prepara para el recuento, no escuchó la voz de mando ¡firme!-creo que se equivoca capitán Emilio, no soy militar para recibir órdenes-contesté sin titubeos.
No imaginó semejante respuesta el jefe de orden interior de Agüica, lo noté en sus ojos, desprendían fuego, odio, arrogancia, no evité su mirada y creo que me aportó puntos favorables en el futuro. Otro de los guardias manifestó-vamos jefe ya tendremos tiempo para ubicar a este CR (con el tiempo supe que estas vocales significan contra revolucionario)- si tienes razón- aseguró Emilio- dando media vuelta, antes de salir de mi aposento -dijo con sarcasmo –el lema de esta prisión es “llegaste a Agüica, si no te ubicas te ubicamos “continué mirándolo con detenimiento, esa fue mi respuesta.
Los presos que se encontraban continuos a mí, escucharon toda la conversación. Al marcharse los militares de nuestro alrededor comenzaron a preguntar:
-nuevo, de dónde eres
– Ciego de Avila- contesté
-ten cuidado que ese es el oficial mas abusador de toda la cárcel
-lo tendré en cuenta-respondí.
El más cercano a mi celda se presentó como Raciel, residente del municipio matancero de Cárdenas.
– Pablo Pacheco es mi nombre, un placer
-eres político-preguntó
– sí del grupo de los 75
-¡ por eso le contestó a Emilio de esa forma!-exclamó un tercero que intervino en la conversación.
La mañana fue de preguntas y respuestas con los reos comunes, un diálogo que todos tenemos al experimentar un mundo nuevo y al cual debemos adaptarnos, mientras más rápido nos involucremos en el, menos daños para el futuro inmediato. Supe por mis nuevos compañeros de infortunio que en la sección de “La Polaca “estaba Miguel Galban también del grupo, natural de Güines, municipio habanero y Roberto de Miranda de la capital pero debido a su estado débil de salud permanecía en la enfermería del penal.
Ese día no almorcé y solo comí el pedazo de pan del desayuno con mayonesa, que traje conmigo,, además de un vaso de agua con azúcar. Casi toda la tarde la dediqué a mirar las fotos familiares y leer la Biblia, honestamente no encontraba consuelo en otra cosa, a pesar del disimulo que aparentaba. Me bañé cuando oscureció y llene dos pomos de agua que me regaló Jesús, otro encarcelado que se solidarizó conmigo desde el primer instante, afortunadamente me alertó que el preciado liquido solo la suministran dos veces al día y tenía que aprovecharlo al máximo.
Medité mucho antes de quedar dormido, no podía creer que seres humanos vivían en condiciones terribles durante años y años, mala alimentación, tratos crueles y degradantes, baños que eran simples huecos y donde se debían bañar, lavar los dientes, fregar sus cacharros de servir los alimentos. Además de todas sus pertenencias en ese espacio de dos metros por dos. Lejos estaba de imaginar que mis próximos diez y seis meses serian similares al de estas personas, incluso peor. Nuestras visitas las planificaron los militares cada tres meses, con dos familiares mayores de edad y los hijos menores, solo dos horas de duración y el pabellón conyugal cada cinco meses, permitían solo treinta libras de alimentos sin elaborar, casi todo era el doble de duro para nosotros, aun así resistimos.
La fuerza interior que todos llevamos dentro me ayudó a levantarme ante cada tropiezo, a continuar adelante a pesar de las vicisitudes del cautiverio, a no rendirme y lo más significativo a continuar denunciando la cruda realidad que el mundo desconocía del sistema carcelario cubano, mi voz era una pequeña voz pero sin ella la verdad seria mas pequeña.

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Acerca de miguelgalban

Periodista independiente expreso político cubano Primavera Negra
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2 respuestas a Vivencias en la prisión de Agüica, Abril 2003

  1. Pingback: Celebración del Cincuenta Aniversario del Municipio Güines en el Exilio |

  2. Victor Reynaldo Infante Estrada. dijo:

    Allí deje yo en la “Polaca” 5 abriles de mi encierro.Se de todas las interioridades,abusos y golpizas que allí dentro se propinaron.Escaparon ustedes a la desagradable experiencia de conocer al mas asesino de esa prisión:el famoso Juan Santana Leon-bautizado Santana buestro enterrador.
    Mato a golpes a Antonio Garcia Zamora-preso común enfermo mental.Gracias a mi intervención ese crimen no quedo escondido como pretendían hacerlo.Todos los presos de esos tiempos saben todo lo que sucedió ese día.
    Fue por vía de Felix Navarro e Ivan que la noticia salio al exterior;luego vino la condena del asesino Santana.
    Emilio era reeducador y luego de orden interior.Otro asesino mas del que recibí una golpiza,por quemar los sucios colchones de hojas que me suministraron.Después de eso no dormí mas en una cama,ni se me suministro mas luz a mi celda.

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