Testimonios de Idalmis Menéndez López exnuera de Fidel Castro


Idalmis Menéndez López con sus exsuegros


Álex Castro Soto, el hijo fotógrafo de Fidel Castro

Testimonios de Idalmis Menéndez López  exnuera de Fidel Castro
Si hicieron esto con mi embarazo podría haber pasado algo parecido con Laura Pollán.
Por Idalmis Menéndez López
Mayo del año 1997 un jueves por la tarde, estaba en un salón del gimnasio del CIMEQ con Dalia (la mujer de Fidel) y Nancy Espinillas, como llamaban cariñosamente a su esteticien, esta última mientras me hacia una limpieza de cutis hablaba con Dalia y conmigo. Comento que tenía que ir a ver a Roque, mi ginecólogo, porque tenía una falta y me parecía que estaba embaraza. Dalia pregunto con mucha insistencia: ¿Y ya Alex lo sabe? ¿Qué harás si estas embarazada? si lo sabe, si lo estoy lo tendremos, respondí.
Con los años aprendí a leer la expresión de su rostro, maquiavélica al fin, rápidamente se gestó una salida: Roque no está ahora viniendo por la clínica si quieres ve mañana mismo a ver al otro ginecólogo, me dijo. ¿Qué hay otro ginecólogo en la clínica?, pregunté. Si con el que va Rebeca y a veces voy yo, agrego ella.
Pues el viernes estábamos Alex y yo en la clínica para la visita que mi suegra tan amablemente me había concertado. de este médico no recuerdo su nombre o más bien nunca me lo supe de memoria, y si recuerdo su cara, su tono de voz, su tez negra, y su uniforme militar con el que le había visto más de una vez en el CIMEQ.
Su diagnóstico no podía detectar si había un embarazo o no, y dijo que me administraría vía intramuscular un dosis de una hormona, explico que si estaba embarazada todo seguiría igual pero si no lo estaba me bajaría la menstruación y eso nos ayudaría a salir de dudas en el diagnóstico, y poder tomar medidas con mis crisis de asma que me estaban azotando con más fuerzas por aquellos días.
Comentó que igual necesitaría otra dosis del medicamento, y al explicarle Alex y yo de nuestra intención de pasar unos días fuera, nos dio otra ampolla de la inyección e indico que me llamaría el martes para saber cómo estaba y decidir si tenían que enviar a una enfermera a suministrarme la otra dosis.
La madrugada del lunes comencé a sangrar y a tener unos dolores bajo vientre que me hacían sentir unos escalofríos insoportables. Alex llamo a la clínica y salimos para la Habana. Al llegar a 43 mi estado era más que preocupante, y allí estaba Roque, mi ginecólogo al que al parecer alguien llamo, urgentemente me practico un ultrasonido y el diagnóstico fue contundente: “estas de unas 7 semanas de embarazo, y has comenzado a abortar pero esto no tiene salvación hay que subir al quirófano para limpiar”.
La preocupación de todo aumento pues venía con una crisis de asma por la que me habían tenido que dar un aerosol, y la anestesia general no es aconsejable para una persona con crisis de asma, pero mi vida corría peligro y entrar en el quirófano se hacía necesaria.
Al despertar me encontraba en cuidados intensivos y entubados porque efectivamente el asma me había jugado una mala pasada durante la intervención del embarazo. A mi lado estaba Alex y a través del cristal vi a mi madre y a mi tía a las que mi esposo había ido a buscar con urgencia.
Al otro día y algo más recuperada hablaba con mi familia que me reclamaba el no haberles avisado ni comentarles nada del asunto, me defendí con la excusa de que si estaba embarazada queríamos darles la sorpresa, y al hacerles la historia me pidieron ver esa ampolla para consultar con otro médico amigo de la familia. El resultado fue escalofriante, el médico consultado, aseguro firmemente que ese medicamento tenía fines abortivos y que fue el desencadenante de todo lo que había acontecido.
De manera sorprendente aquella ampolla desapareció del bolso de mi habitación en la clínica, con los años lo entendí, cometimos la indiscreción de hablar allí dentro y por teléfono.
A las dos semanas me tocaba consulta con Roque para hacer un seguimiento, su rostro era más que serio, era el de una persona muy contrariada por todo lo que había sucedido. Al salir de la consulta la enfermera busco la oportunidad de verme a solas y con un gran miedo en su cuerpo, pero con la buena fe que caracteriza a las personas de bien me dijo algo así: “Idalmis con lo inteligente que tú eres cómo pudiste caer en este error, aunque me puede costar el puesto te voy a decir, mi vida……cuando quieras tener un hijo no vengas a la clínica hasta que tu embarazo este muy avanzado y sea evidente a los ojos de todos”.
Quise hacer muchas preguntas pero ella no podía decir más y se marchó, me habría gustado que Alex hubiera presenciado aquella conversación, de esa manera la versión de una conspiración por parte de mi suegra para abortar el embarazo de su propio nieto(a) quedaba claramente al descubierto.

Acerca de miguelgalban

Periodista independiente expreso político cubano Primavera Negra
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4 respuestas a Testimonios de Idalmis Menéndez López exnuera de Fidel Castro

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